lunes, 23 de mayo de 2016

"He cambiado mucho" y "Un mundo ideal"

He cambiado mucho
Ayer me miré en el espejo,
y me reconocí.
Pienso, reflexiono,
antes de actuar,
en el silencio de mi mente,
veo la verdadera yo.
Me cruzo con alguien,
¿es alguien nuevo?
La incertidumbre me llena,
me acerco, lo veo,
perdone, no le había reconocido,
he cambiado mucho.
Yo soy yo misma, pero
soy la verdadera yo.
Un ser que estaba oculto,
las sábanas de mentiras
cubrían la obra de arte,
eso era la verdad.

Un mundo ideal
No es algo tangible, 
no es algo que crear, 
no es un lugar al que ir,
cuando tu mente está en paz,
estás en un mundo ideal.

martes, 2 de febrero de 2016

De la chica que lloraba en la ventana: gracias

"Llevo más de 20 minutos para escribir esto y ni aún así el comienzo me agrada, ¿qué puedo hacer si cuando lo que más necesito decir no surge de la forma adecuada? No puedo capturar la inspiración en una red como si de mariposas se tratase, pero la urgencia es mayor que la necesidad de belleza. No quiero decorar esto, pero no voy a acortarlo, son demasiadas palabras que decir y quiero empezar por el principio, quizás no lo entiendas, pero no te preocupes, en algún momento tendrá sentido. Lo único que lamento es tener que hacerlo en esta carta porque no soy capaz de decirlo de otra forma"

Al fin un comienzo surgía de lo que parecía ser más que una carta, más que un texto cualquiera, era un sentimiento al que esas manos temblorosas aún no le había puesto nombre, tenían que terminar, dejarlo todo fuera y ver la obra que formaban para decidir.

"Siempre he creído que los comienzos eran la parte más importante, pero si fuese por eso en esta ocasión debo decir que no es así, no es el comienzo de la historia, sino cómo se desarrolla lo que me hace querer seguir leyendo.

No creas que el momento en el que se dio afecta, puede que fuese horrible para mí, aunque a la vez creo que fue un momento maravilloso. Si tuviese que explicarlo, sin llegar a decir nada... diría que en ese momento fui lanzada a la libertad sin tener la menor idea de cómo aterrizar, cómo volar, como andar sin cadenas, sin límites más allá de los que yo me pusiera. Y todo eso me asustaba tanto..."

Paró un momento para rememorar, sin gestos, no se podía valorar ese momento con algo tan simple, fue duro, triste, pero a la vez al comienzo de algo simplemente extraordinario, ¿y qué más podía pedir si cosas y personas extraordinarias era lo que había deseado toda su vida?

"Debo decir que al principio era algo nuevo, emocionante, excitante, pero falta algo, algo que sí tiene ahora, algo que lo hace mucho más importante, es algo honesto, dulce o dolorosamente sincero, pero no hay necesidad de guardar las palabras, ni siquiera las más dolorosas. me estoy adelantando, esto todavía no debería ir aquí, pero soy una impaciente, pero eso ya lo sabías, ¿verdad?

Aprender, algo que había dejado de disfrutar en la mayoría de aspectos y lo había enfocado a otros totalmente incorrectos por mi empeño en completar los puzles aunque no tenga las piezas correctas. He estado golpeando las piezas todo este rato y no han querido entrar, sólo me he hecho daño a mí misma, me he mentido, me he dicho que no quería eso, que no era para mí, que no importaba, pero sí importaba, hay muchas cosas que me importan y no ser capaz de reconocerlas es doloroso. Ni las veces que más abierta he sido lo he sido del todo, ¿acaso es que se puede perder la sinceridad? ¿Se puede temer algo tanto que uno 'se olvida' de decirlo por si le hiere?"

Temblaba, se emocionaba, tenía que hacer pausas si quería acabar eso antes de acabar llorando y riendo, puede que una después de la otra, puede que a la vez. Un momento complejo puede contener confusión, eso abundaba en ella, siempre, tanto que a veces había llegado a temer que lo que sintiese no fuese cierto, sólo una mentira más, como si fuese posible mentirse y creerse que uno es feliz.

"Pero el comienzo real fue curioso, escuché algo que jamás me habían dicho y aunque matizo, sería mentira decir que no me tocó en lo más hondo de mí mente (y puede que al principio me hiriese, no nos vamos a engañar). Antes, durante y después de eso puede que dijeses muchas más cosas relevantes que con el tiempo ha parecido que calaban, aunque hubiese olvidado que las dijiste tú. Espero que no te molestes, no te lo tomes como que no prestase atención, hay pocas personas a las que preste tanta atención como a ti, pero ya sabes lo que se dice de las cosas que uno no quiere oír, a veces parece que entran por un lado y salen por el otro, mas en el camino puede ser ocurrir, si se tiene suerte, que parte del mensaje se quede grabado, me siento afortunada de que esa y otras cosas me pasasen."

Fortuna, otra palabra que la hizo reflexionar, ¿sería eso lo que sentía? ¿Suerte? No quería algo temporal como la suerte, no quería un Felix Felicis, sino algo que no se acabase al final del día.

"Desde entonces aunque haya sido un camino lento hay cosas que han cambiado y al final, como todo, se tenía que notar aunque no fuese en algo obvio. Queda mucho camino, muchas cosas por aprender, pero quiero volver a entender lo que me rodea, a obtener conocimiento de aquello que es externo, pero en especial de lo que es interno y propio, de las cosas que he ignorado y sustituido con la esperanza de que dé igual si la pieza es de otro puzle."

Se paró para tomar aire, había llegado a esa parte, no tenía más cosas que decir sobre si misma, tenía que ir al final al motivo para escribir esa carta, una que a diferencia de otras muchas no era para un fantasma. Esos seres que había poblado su vida y sus sueños al fin estaban en los cuentos a los que pertenecían pese a no ser ni reales, ni imaginarios. Dejaron un conocimiento que podría ser aprovechado o perdido, en ese momento nada podía importar menos, el mundo parecía encogerse y todo se reducía a las siguientes palabras, su orden, su significado. Era algo tan abstracto que no se podía escribir simplemente, era algo tan concreto que necesitaba ser escrito con delicadeza para evitar cualquier malentendido.

"A lo que quiero ir con todo esto, amigo mío, es a que espero que durante todo ese camino estés a mi lado como yo estoy al tuyo. Me he empeñado en mantener el mundo sobre una columna, pero no es posible, nadie puede hacerlo, ni tú ni yo, y es por eso que aprecio este momento, esta calma feliz que me llena. Al fin no hay agitación, nada parece incorrecto o en peligro y se siente muy bien poder respirar... ¿cómo era aquella frase que tan bien lo describía? 'Yo, más humilde soy, y sólo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo, me transporte mecido hasta el siguiente' al fin lo he entendido porque lo siento, porque aunque sólo sea temporalmente me has ayudado a tener esa calma y espero poder devolverte el favor, pero por el momento, y durante todos los momentos necesarios, tan sólo quiero decirte gracias."

domingo, 3 de enero de 2016

A los que ya no volverán

La decepción es constante, ante mí una lista de nombres tachados, las personas a las que no volveré a saludar o felicitar, aunque quizás les hable, en sueños, en cartas dirigidas pero que no será recibidas. Cada vez es una lista más larga, aunque nuevos nombres no dejan de aparecer, ¿equilibrio? No, no hay, tampoco importa, es un balance complejo, no basta con las idas y venidas, hay que contar lo que dejaron, ¿y qué dejaron? Sólo cuando se van lo puedo saber, como si de un cofre se tratase, aparece con su experiencia dentro y tarda un tiempo en ser absorbida. Sólo cuando nos despedimos lo vemos, y siempre hay una hora de despedirse de una vez.

El primero, que dejó demasiado y a la vez nada, tantas cosas que no se pueden calificar, daño con buenas intenciones, inútil al final, salvo en casos puntuales, casos hipócritas... Un cofre de imitación, el aprendizaje de unas bases para nada, para ser una burda copia, no quiero ser una copia, quiero ser mejor. El segundo, recuerdos con ponzoña, promesas rotas y una sarta de mentiras, desaparecido en combate, ahogado por sus palabras. Tanto mejor si algunos no vuelven, no debemos olvidar eso. El tercero, ni siquiera destacable, ¿qué hizo? Hablar y no decir nada, perder el tiempo, un lujo que se puede tener, pero en pocas ocasiones, no cuando se pide contundencia y se responde con acertijos. El cuarto y último, el peor de todos siempre, no por nada, por ser el más reciente, un cadáver fresco con la autopsia a medio terminar, un sueño estúpido e irreal, la repetición de un pasado. Hizo daño y se llevó ilusiones bajo un pretexto falso, ¿y si se te devuelve ese daño? Pero no hay ira, no hay maldad, no hay rencor ni odio...

Sentimientos, ¿dónde estáis? No siento nada por estas pérdidas y por eso algunos nombres están borrosos, dejé de escribirlos cuando dejé de saber quienes eran. Fantasmas que se han ido a otra parte, a asustar a otros, a llenar sus sueños y luego dejar las peores pesadillas. La historia de los mentirosos, la de los abandonos para otros, es una lucha compleja, aunque no sé si hay bien y mal, sólo hay seres, algunos brillan, otros no, algunos rompen, ninguno arregla. La soledad es lo que siempre va y vuelve, breves periodos, otros más largos, se pelea con la ilusión y la cabezonería. ¿Cuántos nombres tachados habrá la próxima vez?

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Lo que he estado haciendo

He dejado el tiempo fluir a mi alrededor, he caminado con él, he reído, lo he respirado, ¿y qué estado haciendo mientras? Que he dejado parte de la vida a un lado sólo para dejar que me golpee después con mucha más fuerza, que me recuerden lo que es sentirse con vida, lleno, pleno, respirando de forma consciente como si de no hacerlo fuese a morir de un momento a otro. La vida, qué cosa más tonta si sólo la sentimos cuando la perdemos o cuando tenemos algo que perder, sólo la disfrutamos con cierto peligro, caminando por el filo de la navaja sabiendo que si presionamos, nos cortaremos el pie. ¿Y qué pasaba con las cosas que sentía y vivía? ¿Las decía? ¿Las gritaba? ¿Las compartía? No, porque no podía, porque nadie lo apreciaría igual y ya no sólo eso, siempre habrá cierto tipo de enemigo que te insultará sólo por no apreciar lo mismo que él, que te hará sentir mal, ignorante, feo... No lo eres. Podrías ser el mejor, el más grande, desde luego no lo serás si no lo crees, ¿qué has estado haciendo?

En medio de esos paseos sin sentido, sólo porque en esos momentos la mente parece fluir en lugar de quedarse bloqueada, cuando las emociones no atacaban la garganta por un momento, pese a estar en silencio, era relajado, no estabas siendo perseguido. Pero sólo era perder el tiempo, tardar más en llegar al destino, para no enfrentarlo, para olvidarlo, como si el aire se lo fuese a llevar sobre las alas. Hasta que fue demasiado y el peso cayó, y te aplastó, y aplastó tu mente y tu cuerpo, tu alma y tus sueños. Luego huir, ya no andar, ni correr, irse lejos del lugar de la desgracia como si no verlo fuese a hacerlo más fácil. Olvidar el fracaso, aceptar que es así, que no se sirve para nada. ¿De verdad has estado haciendo eso? Vaya una pérdida de tiempo.

Y yo, ¿qué he estado haciendo? Caminando por los callejones oscuros del mundo, del alma, a lo profundo del ser humano sólo se llega o por la fuerza o directamente, con un salto hacia ningún lado, a donde dicte la atracción entre las masas. Si estás asustado lo mejor es correr lejos, claro, pero te perderás todo la diversión, todo lo nuevo, los paisajes, las emociones, mucho más intensas de lo que puedas recordar jamás, la vida constante, fluyendo, vida que se vive y se respira, en los entresijos e intestinos de tu propio ser se encuentra lo que guía a ese lugar. Es extraño abrirse a uno mismo, mirarse por dentro, aceptarse como único de medio para olvidar todas las tonterías que te dijeron, esas sobre las que te tenías que preocupar porque era lo que hacía el resto. Acabar obteniendo la libertad no sólo de ver, sino de ser, de creer no en algo ajeno o en los demás, sino en uno mismo. Todo por cosas tan tontas y simples como "ve a por ello, parece que te interesa", todo porque alguien, lo que ha estado haciendo, ha sido ayudar.

lunes, 3 de agosto de 2015

Lo que jamás harán

Te dirán que te quieren, te dirán que lo que dicen lo hacen por tu bien, que tan sólo se preocupan, que no te quieren hacer daño, que no deberías molestarte, que por qué te enfadas porque se te diga algo por tu bien, que deberías apreciarlo, que eres malo por ser así, que les entiendas. Te dirán tantas cosas que ya no sabrás cuáles son ciertas, y no lo sabrás porque lo que jamás harán será demostrarlo. No les culpes, no es que no quieran, es que no pueden. Hablan sin escuchar, sin pensar, sin querer en el fondo lo mejor sino lo que ellos creen que es. Pero no te preocupes, tú serás el malo siempre y si les dices esto... serás aún peor, un insensible que les hará llorar porque la gente no acepta que en lugar de perfectos, son unos incompetentes.

Es confuso sentirse así, creyendo que se hace el mal por reclamar aquello que en teoría los demás persiguen: tu bien. ¿Por qué ocurre semejante injusticia? Bueno, no es cuestión de ser desagradable, pero simplemente o los demás son idiotas o da por seguro que en verdad no les importas. En verdad a nadie le importa nadie pues hasta los que hacen el bien esperan sentirse bien por ello, más bondadosos, más puros, más santos, un poco menos perdidos. Todo el mundo mira por su beneficio es por eso que te dirán, pero jamás harán y cuanto tu digas, se ofenderán. Siempre debe haber un malo en las películas, mas nadie quiere tener el papel y se lo echa al otro o a un tercero no presente, que siempre será más fácil que dicha persona no se defienda y por tanto a nadie le importe si se dijo o se dejó de decir lo que era o dejaba de ser.

Nadie sabrá ni apreciará lo bueno que hagas por ellos a sus espaldas, porque raro es el caso en el que la gente se reúne para comentar las bondades de los demás y no las propias, no vaya a ser que otra persona resulte ser mejor que nosotros. La gente no sabe mirarse al espejo y llamarse bocazas, imbécil o lo que sea, se sentirían demasiado mal, porque son todos muy delicados y pobrecitos, ¿qué van a hacer ellos mal con la buena voluntad que dicen tener? Y esa es la mayor mentira de la historia: querer es poder, pero no hacer. No porque queramos hacer algo así significa que lo estamos haciendo o que sea suficiente, dependerá siempre del cómo, de la realidad detrás de esa voluntad. No podemos decir que por querer hacer algo bueno, lo estemos haciendo y es lo que siempre confundimos, que por querer estudiar más, ya lo estemos haciendo. Hay que hacerlo y ver cómo se hace, quizás no con más tiempo sino con más esfuerzo, buscando un cómo más adecuado. Ahí surge el problema.

Nos conocemos muy bien, levamos toda la vida con nosotros mismos así que no podemos dudar de eso, ¿y los demás? Ahí siempre metemos la pata, asumimos, pensamos, creemos, ¿preguntamos? No, que eso es de tonto y hemos dicho que no podemos admitir que no siempre uno es un genio. No conocemos a los demás, lo que necesitan, lo que les duele, no siempre al menos y actuamos y entonces les decimos que lo hacíamos porque queríamos ayudar, porque queremos a esa persona, pero no la queremos lo suficiente como para rebajarnos a preguntar qué es lo que necesitan, lo que les molesta, lo que, en general, no entendemos. Decimos lo que jamás haremos, porque las pocas personas que hacen, no lo suelen anunciar.