sábado, 7 de junio de 2014

Estrellas

"Una pesadilla, un sueño" era la descripción de su vida, la vida de alguien con unos propósitos y sueños más allá de las estrellas, con la capacidad de llegar allá donde todos deseaban pero nadie había pisado. No es que fuese sólo por como era, sino por quien era, porque las estrellas deben estar en el firmamento, pero ¿qué pasaría si se pudiese atrapar a esa estrella, capturarla para nunca más dejarla brillar, verla ahogarse sola por falta de aire o como su brillo se pierde porque ya no se necesita?

Se sentía como si ardiese, por dentro y no sólo por fuera, toda su pasividad que no era sólo mérito suyo sino de la sociedad la había encerrado, pero las causas ya daban igual, se estaba quemando por dentro día tras día con el simple hecho de mirar a su alrededor, no por desagrado, sino por deseo, aquellos que jamás vería a su lado. No se necesita mucho para hacer un imperio arder, tampoco para que las estrellas se quemen, sólo hay que dejar que se congelen poco a poco, a cada segundo, con cada pensamiento de algo que no se hizo, que se quiere hacer y no se hará... pero no es porque no se pueda, sino porque el frío es tan profundo que no se podrá ni mover, ¿o acaso no es así? Como una estatua, la golpearon y crearon gritas, como un ángel lloroso el agua se acumuló y ahora se congela, dentro de poco sólo quedará polvo, polvo de estrellas y de ángeles.

Pero hay algo que la gente no sabe de los ángeles y las estrellas, cuando nadie mira hacen cosas asombrosas, cuando la oscuridad es más fuerte más luchan... Dejando la normalidad y el silencio impuesto por las masas, el sufrimiento al que la condenaba la vida y recordando lo que las leyendas de sus raíces decían tomó la decisión más difícil que cualquier ser racional alguna vez debió tomar, simplemente se dejó llevar como Alicia cayendo por el agujero hacia el País de las Maravillas y de la misma forma dio aquel simple paso, eso que todos los días parecía un infierno se calló, el diablo se asustaría de cruzarse con ella, los que la mandasen callar desearían perder la lengua, no sería más la silenciosa estatua de amable sonrisa en la que todos se apoyaban a lo largo de sus vidas en el cementerio de las ideas muertas, porque ya no estaría allí, sino tan lejos como sus alas quisieran, hablaría sin temor pues jamás podría equivocarse una vez sabido que la suerte no existe, pero si lo hace va con ella y jamás hubo algo de lo que no hubiese aprendido, como a mirar a los ojos sin temor pues no son más que dos ventanas hacia la verdad de las personas, a caminar sin rumbo en la vida pues ella misma construía su camino. Quizás no todo saliese bien, pero nada podría salir mal...

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